Roman Wild, uno de los personajes televisivos que más me ha enamorado en todos los tiempos fallecerá próximamente de un tumor cerebral. Por supuesto que no voy a llorar, pero esto me hace preguntarme lo siguiente:
¿Tiene una serie que ser realista y dar muestra de lo definitivo, de la tragedia de la muerte? ¿No puede mantenerse ajena a la muerte y hacernos creer en la magia, en lo eterno, en las segundas, terceras y hasta cuartas oportunidades?
Mucha suerte Dennis Grabosch en tus nuevos proyectos.
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