sábado, 16 de octubre de 2010

Cuando veo una película espero aquello que nos explicaban en las clases de lengua sobre “introducción, nudo y desenlace”. Pero hay películas que no son así. Hay películas que narran una sucesión de acontecimientos. No hay un principio, ni un fin. Hay varios (muchos, muchísimos) nudos.


El caso es que cuando me encuentro con películas de este tipo. Llamémoslas películas “Línea recta”, me siento un poco desorientada y no sé sacarle la sinopsis y la moraleja.

Pero la vida es así. Las historias a menudo no tienen ni principio, ni fin. Hay muchos nudos, y es difícil sacarles la sinopsis y la moraleja. Los acontecimientos no son lógicos, las cosas no suceden cuando tienen que hacerlo, el protagonista se muere, perdemos el tren, no llegamos a tiempo, no encontramos el príncipe azul, no aprendemos de nuestros errores,…

Por cierto, hoy he visto “Recuérdame”.

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