Es curioso cómo la vida nos va poniendo poco a poco en nuestro sitio. La gente que un día creímos cercana pero en realidad no era se va quedando atrás. Los verdaderos amigos te van demostrando que lo son. Nos vamos conociendo. Vamos siendo conscientes de lo que somos y de lo que no. Empezamos a sentirnos fuertes, a creer que se puede, que es posible.
Estoy en un punto muy bueno. Contenta de ser quien soy, aceptando cómo soy, intentando enfrentarme a mis miedos, dejando atrás gente que no me quiere, y no necesito recordar.
Cada día se abre ante nosotros un nuevo amanecer donde todo es posible. Obvio que tengo miedo, pero hoy prefiero morir intentando algo a quedarme en casa por miedo a lo que pueda pasar. Total, en algún momento hay que morir, y mejor hacerlo después de haber vivido.
Sólo le pido a la vida serenidad para aceptar sus derroteros, tiempo junto a la gente que quiero y me quiere y ganas de luchar y dar guerra por lo que creo.
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